Cuando se tiene la idea de un proyecto como lo puede ser la concreción de un negocio o una empresa, sobre todo en esta última, lo primero que ronda por la cabeza suele ser de qué forma se puede abaratar costos en la etapa inicial y así correr menos riesgos de pérdida.

De esta forma, la premisa es invertir lo justo en lo realmente necesario (implantación de la tienda, activos, productos o arriendos), dejando de lado otros factores de gran relevancia que pueden ser determinantes para la obtención del éxito o el fracaso de la propuesta a emprender.

Uno de ellos es el diseño, el cual es marginado a permanecer en un lugar sin siquiera ser considerado.

Quien se aventura en la idea de ser empresario quizás desconoce la importancia del rol que debe cumplir esta disciplina en su iniciativa, y tras asesorarse deficientemente, puede terminar por considerarla incluso innecesaria y costosa como pasa con muchos, ignorando así la preponderancia que puede tener éste para lograr aspectos tan imprescindibles como el posicionamiento de su marca, perduración de su empresa en el tiempo y dentro del ámbito en que ésta se desarrolla.

Ideas, gusto personal y software, es la alquimia del diseño fácil, económico y aparentemente inagotable, sin embargo, a todas luces, carente de significado e incluso perjudicial a corto plazo.

Sin embargo, de una u otra forma, la necesidad de emplear este valioso recurso se hace notar y las ideas preconcebidas ante el desconocimiento ganan atención e invitan a realizar un despliegue personal de ideas básicas que pueden ser manipuladas a través del uso de herramientas de fácil manejo, como puede ser un software, todo ello versus contar con la destreza de un profesional del área.

A continuación, se podrá advertir como el diseño resulta ser un instrumento complejo, dinámico y realmente necesario, cuyo proceso creativo es capaz de transformarse en un factor potenciador, diferenciador y revelador para la empresa, pero que no cualquiera puede emplear y traducir en valiosos resultados.

Para entender esto, se expondrán 4 mentiras, que hablan de la visión errada que se tiene de la disciplina en cuestión, provocando resultados perjudiciales por desconocimiento y uso incorrecto de ésta.

1
El diseño es subjetivo
¡NO ME GUSTÓ!

“En el diseño predomina la subjetividad, por ende, está al servicio del gusto personal y al ser así, cualquiera puede diseñar”

Esta es la primera mentira que has escuchado sobre diseño y la que resuena con más fuerza.

Primero se debe entender el diseño como una apuesta enriquecedora con intereses comprometidos que ayuda a otorgar personalidad y distinción a la empresa. Para contar con ello, un diseñador se encuentra capacitado para mirar desde afuera y no de manera caprichosa y limitada como lo podría hacer inevitablemente el dueño de ésta.

La razón principal es que un diseñador no diseña para sí mismo, ni para su círculo, está entrenado para hacerlo dirigido y pensando en un público determinado, pues es capaz de reinventarse tras cada proceso que desarrolla, volverse atemporal y desapegarse de la influencia y sentimentalismo que puede transmitir el cliente y dar paso a lo necesario sin que su gusto predomine.

De ahí que se pueda desprender que un diseñador es capaz de crear ocasionalmente cosas que visualmente no son de su completo agrado, pero objetivamente responden de manera exitosa al encargo.

Por ende, el considerar esta mentira como tal, puede provocar la pérdida de inversión en diseño traduciéndose en un efecto negativo que dificultará lograr los objetivos esenciales de la empresa, es decir, generar un diseño ineficiente que no logrará comunicarse con el público al cual se pretende llegar.

¿QUÉ PUEDES HACER?

  • Planificar y prever un plan de acción en torno al diseño y los objetivos como empresa.

Si no se puede pagar un diseñador, es posible considerar dos opciones:

  • Solicitar los servicios de un practicante que cree una comunicación efectiva para tu empresa. Esto no significa que no debas retribuir su trabajo, ya que la práctica profesional debe ser correspondida de igual forma monetariamente, sin embargo, el costo suele ser menor que contratar un profesional del área.

  • Por último, pactar un trueque. Hay diseñadores que tienen planes de pago especiales o aceptan el trueque como moneda de cambio por sus servicios o productos.  

 

2
El diseño es sólo estética:
¡QUE SE VEA MÁS LINDO!

A pesar de que está comprobado que la apariencia de un producto influye en la percepción de calidad, el diseño no se sustenta tan solo en esa capacidad de otorgar semejantes cualidades visuales a un producto o servicio, el diseño es un proceso que se permite nutrirse a través de la incorporación de diversas disciplinas que aportan con conceptos como la psicología, sociología, marketing, entre otros.

De esa forma, el profesional maneja ciertas herramientas para crear una identidad, producto o experiencia, donde puede predominar o no, uno u otro aspecto de los antes mencionados, así cualquiera de estos puede adquirir gran valoración durante el proceso creativo, a través de un exhaustivo análisis, estudio del entorno y el público, lo cual determina que el resultado no sea necesariamente en su esencia, estética.

Teniendo esto en cuenta el significado de la expresión el diseño es solamente estética” no puede ser utilizada sino por quien ve reducido el proceso al resultado final como solo apariencia, de manera aislada al enriquecedor ensamble de ideas, para nada antojadizas, que da origen al resultado final.

Donde se suscita el problema anterior es cuando el cliente es incapaz de desapegarse de lo que cree estéticamente aceptable o correcto, debido a la influencia de los medios, experiencia o sus creencias personales. 

Sin embargo, lo que sí tiene claro un diseñador es que no necesariamente lo bello es signo de buen diseño para una empresa, y de igual forma algo que para él no resulta tan agradable durante su desarrollo puede ser lo correcto, pues entiende que lo que hace no es para él, como se explicaba en el primer punto, sino para un público predefinido, un target.

MI CONSEJO…

  • Para evitar este tipo de situaciones, la forma óptima de abordar un proyecto de diseño es definir los parámetros en los cuales se quiere insertar el proyecto.

  • Crear un compendio visual de lo que atrae al público objetivo y establecer códigos, aunque no sean del completo agrado; esto ayudará a entender cómo ven y entienden la comunicación y comprender lo que ellos consideran como apropiado. En caso de no saber cómo hacerlo, es recomendable revisar otras marcas que lo hayan hecho.

  • Finalmente solicitar a su diseñador una reunión previa de cualquier propuesta y en conjunto, desarrollen un brief acotado.

3
El diseño es caro:
¿ME COBRAS POR ESO?

Esta mentira se alimenta de las anteriormente descritos que están ineludiblemente entrelazados. Al considerar que el diseño es simple, de fácil ejecución, algo netamente superfluo, de escasa preponderancia dentro del emprendimiento y por sobre todo costoso, en relación con las soluciones que proporciona.

Es un hecho lamentable que este pensamiento se origine por la cantidad de individuos que han hecho de esta disciplina su trabajo, sin serlo profesionalmente supliendo sus carencias apoyados por prótesis como lo pudiese ser por ejemplo, un software.

Abrirse a la posibilidad de averiguar y entender que un buen diseño no es necesariamente caro, si es considerado como una inversión posible que nos rendirá un retorno -ROI- positivo, nos permitirá iniciar nuestra propuesta con mayor claridad y con una postura más segura frente al público al que desean llegar generando un círculo virtuoso que permitirá invertir continuamente en diseño y ahorrar en otros ítems, dada la optimización en el uso de los recursos.

Por ello debe tenerse en cuenta que dejar de integrar el diseño  y “hacerlo uno mismo” es más factible que conduzca al fracaso.

Quizás por algún momento usando cualquier artilugio se logré el objetivo de atraer al público correcto y confiarás que los servicios o productos de la empresa suplirán la falta de inversión. Sin embargo, no se estará laborando al 100% de la capacidad, sino quizás a menos del 50%, perdiendo recursos y la oportunidad de alcanzar el máximo potencial de tu negocio.

TE RECOMIENDO…

  • Algunas de las soluciones antes expuestas son aplicables a este tipo de situación, pero además existe la posibilidad de participar en programas generados por el gobierno que favorecen el desarrollo de ítems de diseño, para saber más de ello se puede consultar en SERCOTEC.

4
El diseño es
fácil:
¿PUEDES QUE HACERLO TODO?

Así como el diseño incorpora en su proceso creativo variedad de aspectos pertenecientes a otras disciplinas (como se ha expuesto con anterioridad), en esta profesión se puede encontrar varias ramas o subáreas lo cual determina la especialidad de cada profesional.

Por ello ten cuidado con el  diseñador que se presente como generalista”, pues si bien puede tener las capacidades, no será tan minucioso y detallista como lo podría ser, por ejemplo, un diseñador especializado en “web” o uno en branding, solo por mencionar algunos del campo de lo gráfico.

Además, podría considerar todos los proyectos por igual, por lo tanto, las soluciones serían genéricas y no enfocadas a las necesidades de la empresa, como debería ser tras la realización de un estudio enfocado en los detalles y diferencias de la empresa u organización lo que da un resultado estratégico.

INTENTA CON ESTO…

  • Revisar los antecedentes como el portafolio o la escuela de egreso del diseñador son un requisito previo antes de cualquier decisión. Esto nos dará una idea de las capacidades, experiencia y especialización del profesional. 

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