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CLIENTE: LO SIENTO, NO TIENES LA RAZÓN.

Hace un tiempo, trabajé bajo el mando de un "jefe" que tenía como mantra "El cliente siempre tiene la razón". Este principio, aunque popular, es un dolor de cabeza para cualquier negocio.


¿Te suena familiar?


UNA BREVE HISTORIA...


Hace un tiempo, como te dije, trabajé en una tienda donde el "jefe" tenía una regla inquebrantable: el cliente siempre tiene la razón.


Y créeme, era un caos total para todos y aún más para los colaboradores...


  • Si el cliente reclamaba porque te demorabas en atender debido a estar ocupado cobrado o atendiendo a otro cliente: "tabla".

  • Y si llegaba una queja porque no tenías stock en tu sitio web y no lo habias compensado con descuentos, sí, adivinaste: "tabla".





RESULTADOS PREDECIBLES:


En un rincón, teníamos un equipo completamente desmotivado, sintiéndose sin apoyo por parte de sus jefaturas.


Y por otro, clientes que se acostumbraron a un poder desmedido, al punto de comprar prendas, usarlas, dañarlas y devolverlas el lunes para recuperar su dinero.


Todo esto gracias a la política de "el cliente siempre tiene la razón"


Y entre los diseñadores la cosa no es mejor.


Si estás en el mundo del diseño probablemente te hayas topado con esta situación más de una vez. Es decir, con clientes acostumbrados a hacer lo que quieren con tu trabajo.



ES UNA BONITA IDEA, PERO...


Adherirse ciegamente a la idea de que el cliente posee una verdad incuestionable es, cuanto menos, un desperdicio de tiempo y recursos.


Y en el campo del profesional independiente, esta mentalidad se vuelve aún más ridicula.


Hemos llegado a extremos donde el cliente dicta cambios que comprometen los resultados de cualquier proyecto.


Pero, ¿Qué pasa cuando este ideal choca con la realidad?


La satisfacción momentánea del cliente puede llevar a un clímax efímero, pero ¿Qué sucede cuando no se ven resultados?


La imagen de tu negocio, tu marca y tu credibilidad profesional están en juego.


Y lo peor es que el cliente, acostumbrado a tener el control, rara vez asume la responsabilidad de las malas decisiones.


Ningún cliente dirá: Uy, que tonto, es mi culpa este mal resultados...


Serás tu el que falló, el villano de la pelicual serás siempre tú.


Además esto da pie a que el cliente te pida acciones aún más "absurdas" como no pagarte el % adeudado.


Y eso irá creciendo si acostumbras a un trato donde "todo es posible", como en la tienda donde trabajaba, donde se devolvían el dinero de la compra de un productos sin restricciones, afectando el stock, los ingresos y la imagen.


LA SOLUCIÓN


Entonces, ¿existe una solución?


Sí, y es más simple de lo que parece:

EL CLIENTE NO TIENE LA RAZÓN, POR LO MENOS NO SIEMPRE...

Como dueño de negocio o freelancer, tu rol es guiar al cliente.


Es atrever a decirle: No, no es así.


Tu rol no es educarlo, pero si guiarlo en las mejores práctivas. Explicar por qué ciertas decisiones benefician el proyecto y, sobre todo, comunicar tus razones de manera clara, respaldando tus decisiones con datos y ejemplos concretos.


Mantén una postura firme, no importa si vendes productos o servicios.


Al final, el objetivo es construir una relación basada en el respeto mutuo y la comprensión, donde tu experiencia y conocimiento son valorados.



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